REGRESIÓN

Hay cosas que no cambian por más que pase el tiempo, como si la evolución nunca hubiera existido.

 

REGRESIÓN

Llevo el último grito de la especie

extinguido hace mucho tiempo al oído,

y sobre su silencio germina la barbarie.

El desdomesticado instinto

deja correr

la garra sobre el filo del gaznate

mientras degusta el sabor a metal.

Con la razón hecha silencio,

el lenguaje es el grito del más fuerte.

Intraducible es la palabra

del aire detenido,

mientras huele

el peso de la hoja que se acerca.

La desnudez se cubre

con la piedra en la mano.

El sexo es

el ojo de un cráneo vacío,

cuyo semen se extiende

cubriendo las cenizas

del campo conquistado.

La compañía es la soledad

del arte del guerrero.

La procreación, el acto en serie

del débil violado.

La libertad la hace el sonido del acero,

mientras se entrega en la batalla,

con la última gota de sangre,

hasta que claudica, con el cansancio,

a la obediencia impuesta

del amo al esclavo.

 

La piel redobla,

porque late el instinto involuntario,

la memoria del libro,

fue pasto de las llamas,

y el número se

puso el casco del acero.

 

© de Nalimo Gutiérrez

4 comentarios sobre “REGRESIÓN

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