Cuando ocurrió las hojas…

Cuando ocurrió las hojas se habían envuelto en llamas con su rojo lujurioso de otoño prendiendo las ramas antes de arder y volar incendiando el suelo. El prado se ahoga, su verde asfixiado por el rojo y el amarillo rojizo. El rubor del suelo encoleriza su temperamento como que quiere retener la flama del estío en un último latigazo de hervor. Esas hojas hormigas de fuego que devoran hasta el ruido fresco del prado en el crujido que arde en su pisada. Reconozco que no me atrevo, reconozco que yo no puedo, que yo no puedo arder tan a fuego lento sin quemarme, sin consumirme, sin abandonarme, sin hacerme todo ruinas. El frío entra en la mañana del Duero creyendo que va a permanecer todo el día. El sol moteado, repartido en el suelo crujiente le dice  que no, que no con dos bocanadas de fuego, con cinco lenguas de víbora en llamas lastimando el cauce del río, con nueve melenas ardientes que encaracoladas se desprenden desde San Saturio al manso abrevadero de Soria.

¡Qué fiel reflejo de los tintineos crujientes y calientes que penden de los olmos en el paseo que corretea con el tímido silencio los poemas de Machado! Me imagino a ese ensoñado profesor de francés, en quien nunca llego a hallarme en el perdido camino que oculta aquel recodo. Un paso más y creo que será mío. Pero camino, me acerco, y veo que nunca será mío. Unas sucias gotas enturbian mi ilusión de hacer volar los ríos, de hacer bramar al hipopótamo que se bebe toda el agua que corre en la orilla y vomita sabana, baobabs, cebras, rugidos. El Duero se pone otra vez rodando con el sol en la rueda del molino.

© de Nalimo Gutiérrez
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UNA HUELLA

Otra nueva entrega de  Espigas en la luz y en las tinieblas. Espero que os guste.

 

UNA HUELLA

… y somos una ola y otra ola

que mueren en la orilla

en agonía, golpe a golpe.

Indestructible rompeolas es la verdad.

Gota a gota nos secamos en el polvo de la arena

hasta creer que somos polvo,

hasta quedarnos en la nada.

Pero sólo somos en la arena una huella

que se borra o que se hunde

sobre la melodía de su paso.

 

de Espigas en la luz y en las tinieblas

© de Manuel Molina

LLAVE

LLAVE

Verme cabalgando hacia su grupa

sobre el vacío de la cerradura,

la silla al galope

camino a la libertad

de la estancia cerrada.

Tintineo, fantasma en el llavero,

mientras asusto espacios que oscuros ya ilumino.

La jaula emparedada

alimenta meriendas libres,

sueños sin ostracismo,

para en un giro dar

giro a todas las vidas

con mi oxígeno tan contenido.

 

© de Nalimo Gutiérrez

TRUCO DE MAGIA

Otra vez más un nuevo poema de Espigas en la luz y en las tinieblas, parte En la luz, apartado Toma de conciencia.

 

TRUCO DE MAGIA

Hice crujir el viento

al ver que las astillas no ardían

para tranquilizar el aliento de todos

y que a pesar del frío

yo el fuego lo llevaba a mis espaldas.

Pero todo eso ellos no lo sabían.

La noche ardía, el día era caliente.

Y mientras dormitaban

sobre mi alfombra de teatro fingido

cayendo en el escenario aquel Molière…

Así sobre su troupe cayó el telón.

Y toda la dureza del invierno

se empezó a sentir.

 

de Espigas en la luz y en las tinieblas

© de Manuel Molina

Me siento desposeído…

Me siento desposeído ante los gestos de generosidad sinceros,  pequeño y avergonzado como sin derecho a ellos, desvalido, vencido sobre todo en las ocasiones en que sabes que ese acto supone un inmenso sacrificio para la persona que lo entrega. Pero más duele tener que callar estos sentimientos para no ofender tal voluntad.

Retiro mi plato de aquella humilde mesa, vacío, rebañado con el último pequeño pellizco de pan salvado en el horno y acicalado con aceite y el picor de un ajo frotado.

Es en esta inmensidad diaria con los demás donde nos descubrimos pequeños luchando con el destino.

 

© de Nalimo Gutiérrez

Y AMANECE EL DÍA

Otra semana más os traigo otro poema de Espigas en la luz y en las tinieblas. De la parte En la luz, apartado Aceptación, hemos sacado otra muestra de aceptación de la vida, tal como es, buscando su belleza a nivel conceptual. A nivel formal, mediante el uso del hexámetro latino de un modo muy particular, que en la última estrofa con la aparición de la rima asonante en los impares hace pensar que el romance, como estrofa, pudiera haber surgido al separar en dos versos diferentes el hexámetro a la altura del hemistiquio.

¡Disfrutad de este bello poema!

 

Y AMANECE EL DÍA

Todos los días madura la fruta en el árbol de vida,

todos los días se escanden en niebla de flores en nupcias.

 

Todos los días se lloran de lágrimas, nieblas del alma.

Todos los días se mata el orgullo en la muerte aceptada.

 

Brinda el clamor con trompetas,

notas que irisan la vida,

marcha triunfal que levanta

sueños al cielo con lanza.

 

Viene la vida al río,

viene el rocío con vida.

Viene la flor con su lirio,

¡lira, tú musa, mi día!

 

de Espigas en la luz y en las tinieblas

© de Manuel Molina